Siendo ayer el último día del mercado de transferencias el Barcelona no cumplió las expectativas en materia de fichajes y renovaciones. Los culés, que tras el 8-2 sufrido ante el Bayern Munich habían anunciado un revolcón en la plantilla, no contrataron nombres grandes y dejaron caer en el tramo final del mercado los dos únicos refuerzos que sonaban.

Ayer no se hicieron realidad las llegadas de Eric García ni la de Memphis Depay, quien era una de las peticiones explícitas de Ronald Koeman. Precisamente, el entrenador holandés está molesto porque esperaba ambos refuerzos que no terminarían siendo tan costosos.

Sin fichajes caros, el Barcelona le apostó este mercado a rebajar la tasa salarial de los futbolístas. Las salidas de Arturo Vidal, Iván Rakitic, Luis Suárez y Rafinha le permiten al club contar con sueldos más bajos. Por ejemplo, Suárez cobraba 9 millones de euros anuales netos.

En contraste, el dinero recibido por los jugadores que se fueron es casi nulo. Por Rakitic, los culés se adjudicaron 1,5 millones de euros, por Rafinha 4 millones, por Suárez 6 millones , y por Vidal 1 millón. Estos números no le permitieron al Barca ni siquiera cerrar el refuerzo de Eric García, por quien el City pedía 15 millones.

Nadie pensaba que después de realizar contrataciones como la de Griezmann o la de Dembelé las cuales son superiores a 100 millones de euros el Barca no iban a poder pagar ni siquiera 15. Los blaugranas no lograron hacer caja y terminaron sufriendo pérdidas económicas.

Suárez llegó en 2014 por 80 millones de euros, Rakitic 18, Vidal 30 y Rafinha es canterano del club. Ningún jugador recuperó el dinero invertido por el club y esto genera zozobra tanto en la junta directiva como en la afición que esperaba una renovación de la plantilla.