Por primera vez en 14 años, Leo Messi tiene ganas de irse del Barcelona. El 8-2 sufrido en Lisboa fue tan solo la gota que rebosó la copa y las razones que ocasionaron la salida del 10 son amplias. Las medidas de la junta directiva, junto con los recientes fiascos en la Champions fueron algunos de los elementos que generaron esta duda del argentino, quien ya le comunicó al Barca que no continuará en el club.

Todo inició en 2017 cuando el Barcelona cayó goleado 3-0 en el Estadio Olímpico ante la Roma. Esta fue una eliminación muy dolorosa y causó inmensa desazón en la plantilla, que quedó afectada psicológicamente por la derrota. De su lado, no satisfechos con el fiasco en la capital italiana, el año siguiente vino una perdida peor, ya que, el Liverpool se lució y al estilo Kloop le metió 4-0 a los catalanes, quienes quedaron en un ridículo monumental.

Gran parte del Barcelonismo culpó a Ernesto Valverde por los resultados, sin embargo, cuando se presentan marcadores de este estilo siempre existe más de un responsable. Muchos olvidaron los verdaderos culpables, los jugadores, que literalmente no supieron maneja la tensión de estos dos encuentros.

En el inicio de la temporada pasada, los altos mandos del Barcelona nombraron a Eric Abidal como director deportivo. Uno de los primeros movimientos del francés en su cargo fue generar un contrato para mejorar la imagen de la directiva y desprestigiar a la plantilla, elemento que no le gustó para nada a Messi.

A petición de muchos hinchas, la directiva actuó por el corazón y sacó a Valverde, quien dejó el club primero, clasificado a Champions y mal que bien vivo en la Liga y en la competencia internacional. En Copa del Rey, los catalanes cayeron con el Athletic de Bilbao.

La salida de Valverde no le hizo mucha gracia a Messi, quien defendía al entrenador español y se sentía a gusto con él. De igual forma, menos gracia le hizo al argentino la contratación de Quique Setién, ex DT culé que había hecho un par de campañas buenas con el Real Betis.

Según Messi, Setién carecía de experiencia internacional y vaya si lo demostró con su nefasto papel en el mando del banquillo catalán. Ya en el último tramo de temporada, el argentino prendió las alarmas cuando tras perder la Liga dijo que el club necesitaba cambios que nunca llegaron hasta después de esa fatídica noche de Lisboa.

Después de 14 años, el Barcelona pierde a uno de sus máximos ídolos a nivel mundial. Es cierto que las instituciones van por encima de los jugadores, no obstante, el hecho de sufrir una baja tan importante será un elemento de peso para enfrentar la próxima temporada.